martes, 22 de mayo de 2012


Planteamientos artísticos del proyecto Cromel

Después de tener claro diseño, referentes, método de trabajo y materiales a usar solo quedaba el diseño último sobre plano, retocar detalles estructurales (como iba a ir suspendida cada pieza, donde iban a situarse las luces, etc.) quedaba darle un planteamiento artístico más personal además del mencionado basado en películas y videojuegos de terror que no quedaba más que en un mero plano estético, por ello nos planteamos hacer una sesión fotográfica en una de las proyect rooms para darle un sentido mayor o al menos encontrárselo. Lo que hayamos fue la fuerza objetual que tiene el cuerpo inerte como tal, que alude tanto al exterminio en mas como a la recopilación de datos del mismo, a la muerte y a la continuación de la vida que lo analiza y aprende de la, a la destrucción y a la creación. Esta dualidad se ve reflejada en el orden, en la apilamiento de los cuerpos entre ellos, y aunque se pierde en la propia obra del encargo que rememora mas a un patíbulo, se vio claramente en la Project room





Visto esto empezamos a observar diferentes conceptos que se nos había escapado de la obra hasta ahora, y era como eran los sonidos procesuales (el arrastrar de los plásticos) la dilatación del poliuretano, etc.) Sonidos tan inhumanos y terribles sacados de su contexto que nos servía para añadir tanto peso a nuestra obra conceptual como a la pieza colocada en el lugar del encargo, así que decidimos grabarlos y crear una pista de audio para el ponerla en el lugar en el que iba a ir situada la obra. Todo ello fue gracia a nuestra compañera Noelia Santamaría, que no solo grabo estos sonidos durante gran parte del proceso si no que fue ella quien se ocupo de todo el tratamiento y el montaje de los mismos y con su rigor artístico hizo un trabajo excepcional.




Después de ver como evolucionaba nuestra obra y empezaba a cobrar sentido, como ocurre siempre en estos casos tuvimos que estrellarnos con la dura realidad, se nos había acabado el dinero del proyecto, más de 90 piezas que habíamos hecho ya, 5 cuerpos amortajados y colgados y más de 200 m2 de plásticos ensangrentados no nos daban ni para empezar. Aún requeríamos de una enorme red que no sabíamos de donde sacar, además necesitabamos más piezas para llenarla sin contar los metros de cuerda para colgar todas las piezas.





Tuvimos que poner de nuestro propio bolsillo para seguir adelante, pero por suerte conseguimos la ayuda y el patrocinio de Glaspol composites, y la ayuda de diseñadores que hicieran el logo que acompañasen a los carteles de publicidad de patrocinio para Glaspol, como por ejemplo Pablo Martínez o Javier Collado.





Salvados de momento solo quedaba solventar el problema de la red que iba a sostener. Gracias a Dios contábamos con la ayuda de Pau Pallardó, que había sido nuestro contacto y guía desde un principio con la asociación la espada de Caín, y gracias a su ayuda no solo en todo el proceso, si no esencialmente en esta parte pudimos acceder a unas cuantas piezas de red de obras de carretera naranjas, con las que pretendíamos destacar las luces rojas que iban a ir proyectadas sobre la misma. Y además de su transporte hasta la Eliana. Luego nos pusimos todos a ratos y en jornadas a atar en la red las cientos de piezas y finalmente lo plegamos todo y lo recogieron con un vehículo del ayuntamiento de la Eliana.














Paso una semana, una semana en la que hubo un rodaje en el que participaba de director artístico la primera vez en mi vida, y se rodaba de madrugada y el ultimo día finalizaba el día que se montaba las Cromel, conclusión: llegar a montar sin haber dormido en 48 horas empezando a montar a las 5:30 de la mañana. Por suerte en montaje salieron no pocos voluntarios de la espada de Caín, la inestimable ayuda de los técnicos Iván y Paw, así como de compañeros y amigos como, Lorena y Pedro. Pero hay que reconocer la aportación ese día de Pau Pallardó, sin sus conocimientos de las tensiones y sujeciones esa enorme y pesada estructura no habría estado lista a tiempo, a lo mejor ni siquiera lista. Finalmente se monto y se pusieron las luces y sonidos de fondo y solo quedaba esperar a la entrada de los visitantes



Como conclusión final añadir que hemos aprendido, a cuán lejos está el primer diseño, y las expectativas que se pretenden alcanzar cuando tal volumen de gente entra en un espacio, y cuán complejo es de calcular los movimientos y pensamientos de la misma. Si bien en futuros proyectos de este tipo se han podido corregir los errores o falta de cálculo por nuestra parte, en esta primera ocasión, la luz que se calculo no fue suficiente, el sonido no fue lo bastante potente o estuvo bien reflejado, y la interacción con el público fue más estética que otra cosa. Aún así lo veo como un éxito personal, y me ha servido este proyecto como puente para otros de mayor volumen y ambiciosos, y para ver como se ha de plantear profesionalmente una pieza de esta envergadura.
Para la próxima ocasión será (o fue) muy diferente.

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