Planteamientos artísticos del proyecto Cromel
Después de tener claro diseño, referentes, método de trabajo y materiales a usar solo quedaba el diseño último sobre plano, retocar detalles estructurales (como iba a ir suspendida cada pieza, donde iban a situarse las luces, etc.) quedaba darle un planteamiento artístico más personal además del mencionado basado en películas y videojuegos de terror que no quedaba más que en un mero plano estético, por ello nos planteamos hacer una sesión fotográfica en una de las proyect rooms para darle un sentido mayor o al menos encontrárselo. Lo que hayamos fue la fuerza objetual que tiene el cuerpo inerte como tal, que alude tanto al exterminio en mas como a la recopilación de datos del mismo, a la muerte y a la continuación de la vida que lo analiza y aprende de la, a la destrucción y a la creación. Esta dualidad se ve reflejada en el orden, en la apilamiento de los cuerpos entre ellos, y aunque se pierde en la propia obra del encargo que rememora mas a un patíbulo, se vio claramente en la Project room
Visto esto empezamos a observar diferentes conceptos que se nos había escapado de la obra hasta ahora, y era como eran los sonidos procesuales (el arrastrar de los plásticos) la dilatación del poliuretano, etc.) Sonidos tan inhumanos y terribles sacados de su contexto que nos servía para añadir tanto peso a nuestra obra conceptual como a la pieza colocada en el lugar del encargo, así que decidimos grabarlos y crear una pista de audio para el ponerla en el lugar en el que iba a ir situada la obra. Todo ello fue gracia a nuestra compañera Noelia Santamaría, que no solo grabo estos sonidos durante gran parte del proceso si no que fue ella quien se ocupo de todo el tratamiento y el montaje de los mismos y con su rigor artístico hizo un trabajo excepcional.
Salvados de momento solo quedaba solventar el
problema de la red que iba a sostener. Gracias a Dios contábamos con la ayuda
de Pau Pallardó, que había sido nuestro contacto y guía desde un principio con
la asociación la espada de Caín, y gracias a su ayuda no solo en todo el
proceso, si no esencialmente en esta parte pudimos acceder a unas cuantas
piezas de red de obras de carretera naranjas, con las que pretendíamos destacar
las luces rojas que iban a ir proyectadas sobre la misma. Y además de su
transporte hasta la Eliana. Luego nos pusimos todos a ratos y en jornadas a
atar en la red las cientos de piezas y finalmente lo plegamos todo y lo recogieron
con un vehículo del ayuntamiento de la Eliana.
Paso una semana, una semana en la que hubo un rodaje
en el que participaba de director artístico la primera vez en mi vida, y se
rodaba de madrugada y el ultimo día finalizaba el día que se montaba las Cromel,
conclusión: llegar a montar sin haber dormido en 48 horas empezando a montar a
las 5:30 de la mañana. Por suerte en montaje salieron no pocos voluntarios de la
espada de Caín, la inestimable ayuda de los técnicos Iván y Paw, así como de
compañeros y amigos como, Lorena y Pedro. Pero hay que reconocer la aportación
ese día de Pau Pallardó, sin sus conocimientos de las tensiones y sujeciones esa
enorme y pesada estructura no habría estado lista a tiempo, a lo mejor ni
siquiera lista. Finalmente se monto y se pusieron las luces y sonidos de fondo
y solo quedaba esperar a la entrada de los visitantes





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